
Noticias Argentinas difundió que el economista y presidente de la Fundación FIEL, Juan Luis Bour, calificó como un error de política económica la decisión del Gobierno de postergar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y advirtió que el tipo de cambio se encuentra atrasado.
En declaraciones al programa Esta Mañana, que se emite por Radio Rivadavia, Bour sostuvo que la decisión oficial magnifica un problema técnico que no tiene impacto real ni sobre la dinámica de precios ni sobre las expectativas del mercado.
En ese sentido, afirmó que la inflación de este año no será del 10% como prevé el Gobierno en el Presupuesto y señaló que, con el índice actual, las estimaciones privadas ubican la inflación anual en torno al 24%. Con esa proyección, relativizó la discusión sobre el cambio metodológico del IPC al considerar que, aun si con el nuevo índice la inflación se ubicara en 25%, no habría diferencias relevantes desde el punto de vista económico ni en términos de expectativas.
Desde esa óptica, insistió en que la postergación de la nueva medición constituye un error de política económica, ya que no modifica el escenario inflacionario de fondo.
En materia cambiaria, Bour cuestionó el uso del tipo de cambio como ancla para contener la inflación y consideró que esa estrategia está agotada. Explicó que el Gobierno intentó frenar el dólar para reducir la inflación, pero advirtió que el mercado percibe claramente el atraso cambiario, aunque evitó precisar la magnitud exacta del desfasaje.
Respecto al levantamiento de las restricciones cambiarias, señaló que el cepo continúa vigente para el sector empresario y que su eliminación total no será inmediata debido a la fragilidad del esquema actual. En ese marco, advirtió que normalizar el mercado de cambios y equilibrar las condiciones llevará mucho tiempo.
En la misma línea, remarcó que lograr reservas positivas en el Banco Central de la República Argentina no es un proceso de corto plazo y estimó que puede demandar entre cinco y ocho años, lo que refuerza la idea de un camino largo hacia la estabilidad.
Al referirse a la competitividad de la economía y a la baja de impuestos, Bour sostuvo que el sector empresario se está adaptando principalmente en aquellos rubros que cuentan con mayor respaldo financiero. Como ejemplo, mencionó al sector automotriz, que avanza en un proceso de reconversión para competir con los autos importados y fortalecer las exportaciones.
Por último, trazó un panorama poco alentador para el sector agropecuario al estimar que las retenciones se reducirían de manera gradual, a razón de dos puntos porcentuales por año, lo que implica que el proceso de alivio fiscal para el campo se extenderá durante varios años más.